En “Casa Chano”

 

   

   

 Atenta y extrovertida, nos sorprendió su buen humor y la eficacia en su trabajo con el qué parecía divertirse. Cuando le pregunté porque se había tatuado el brazo, esbozó una sonrisa misteriosa y contestó que lo grabado en su piel resumía sus más intimas apetencias. Entendí, tal vez equivocado, que hablaba de algún inalcanzable deseo… ¿amoroso?

 

Una delgaducha amable

nos trajo los montaditos

humildes pero exquisitos

de sabor inigualable

 

Nos trajo también buen vino

aún mejor fue la ensalada

que seguro fue aliñada

con cariño y con buen tino

 

Pero me voy intrigado

pues no me quiso contar

algo que me apetecía

más prometo averiguar

saber que secreto había

en aquel brazo tatuado

 

    Para Raquel, que ayudó a convertir una buena cena en un rato muy agradable.

 

 

 

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Veinticinco mil millones (I)

 

En el año 1584 apareció en Londres un libro escrito por el famoso filósofo italiano, Giordano Bruno, que llevaba por título “De l´infinito universo e mondi” donde explicaba algunas de las ideas que había concebido y madurado desde hacía casi dos décadas. El núcleo de su pensamiento decía así:
“Hay incontables soles e incontables tierras rotando todas ellas alrededor de su sol, exactamente igual que los siete planetas de nuestro sistema. Solo vemos los soles porque son los cuerpos más grandes y son luminosos, pero sus planetas nos resultan invisibles porque son más pequeños y no tienen luz. Los incontables mundos del universo no son peores ni están menos habitados que nuestra Tierra”.
En las oscuras alcantarillas morales por las que se movían los Papas de aquellos tiempos, ahítos de poder y de prebendas, estaba claro que cualquier individuo sería juzgado por ellos cómo herético peligroso si expresara públicamente “barbaridades” de tal tamaño, tan contrarias a las enseñanzas de la Fe y de la doctrina de la Iglesia. Ante falta tan “atroz”, para la brutal irracionalidad de los jerarcas religiosos, no podría caber otra consecuencia que no fuera ajusticiarle en la plaza pública como castigo ejemplar, que además sirviese de serio escarmiento para otros osados que se atrevieran a desafiar la cosmogonía revelada directamente por su Dios en el “libro santo”. Además de todo eso, era necesario restablecer la autoridad dañada al haber osado atacar el monopolio que los propios Papas ejercían sobre la interpretación de la idea de Dios y de su libro. ¿Cómo podrían permitir que algún diabólico hereje contara, claro está que con la más perversa de las intenciones, que había muchos soles y cada uno con su propia Tierra?. Como seguro corolario, ¿pretendería afirmar en su herejía, que los planetas de estos soles tendrían cada uno su Dios particular?. ¿se preguntaría si estos habrían creado para cada planeta su Adán y su Eva propios?. ¿cuantas preguntas más querría hacerse?
Por otra parte, ¿cómo podrían ser los habitantes de esos planetas que propugnaba Giordano?. ¿Serían similares a nosotros o deberíamos pensar que podrían ser morfológicamente muy distintos?.
Por más que para ser habitados, estos planetas tuvieran que cumplir una serie bastante larga de condiciones “sine qua non”, no es menos verdad que entre ellos habría bastantes diferencias, por ligeras que fueran, que al final acabarían moldeando el cuerpo de los habitantes de cada uno de ellos de muy distintas maneras.
Diferencias en el valor de la gravedad, en temperatura media, en el magnetismo necesario para desviar los mortales rayos de cada Sol, cantidad de agua, tiempo de duración de cada día, tiempo de duración de cada año ………..y así hasta una cantidad casi infinita de parámetros.
La mitología griega ya propuso imaginarias morfologías tan dispares como podían ser las Arpías, monstruos alados con rostro de mujer y cuerpo de buitre, las Sirenas, mitad cuerpo de pez, mitad cuerpo de doncella, los Sátiros, con cuerpo de varón y patas de macho cabrío, Cancerberos, Medusas…. y así un larguísimo etc. ¿Podríamos siquiera imaginar cómo serían los seres existentes en tantos planetas como proclamaba Giordano Bruno?… ¿Podría, como aleatorio ejemplo, existir uno de estos seres con forma similar a un pulpo con la mitad de los rejos terminados con forma de manos y otros tantos con forma de patas? ¿Tendrían los profetas de las religiones de ese mundo esta morfología? ¿Tendrían, en consecuencia, los Dioses de ese planeta esta imagen?, ¿de qué manera crearon a su Adán y a su Eva? ¿también fueron hechos con barro? ¿tendría el pulpo “extraterrestre” macho una costilla más que la hembra?….
Debemos recordar, antes de seguir adelante que, como todos saben, Giordano Bruno murió en la hoguera el 17 de febrero del año 1600 en la ciudad de Roma.
Si de tal tamaño fue el odio y la criminal rabia que la cabeza de la Iglesia, y su brazo ejecutor, la Inquisición, sintieron ante la simple posibilidad, aventurada por Giordano, de la existencia de planetas habitados ¿de qué tamaño habría sido su cólera si les hubiesen dicho que los planetas habitados por “seres conscientes”, esto es, mentalmente similares a nosotros fueran, al menos, veinticinco mil millones?
Veinticinco mil millones, si, ese es el resultado de unas simples operaciones matemáticas, en las que es muy fácil engolfarse.
Entre las más de 250.000.000.000 estrellas, mal contadas, que tenemos en nuestra Galaxia, al menos existe una, nuestro Sol, que tiene la “suerte” de tener girando a su alrededor un minúsculo planeta, en el cual no solo se ha generado vida “inteligente” sino que, yendo un paso más allá, existe una vida que podríamos llamar “consciente” pues es capaz de reflexionar sobre sí misma, sobre su origen, y sobre su presunto destino. Seremos muy avaros con el cálculo de probabilidades si pensamos que en nuestra Galaxia no hay ningún otro planeta que, al igual que el nuestro, haya contado con la suerte de tener huéspedes tan distinguidos. Sin embargo admitiremos, sin más discusión, que el planeta Tierra es el único con tales dones en nuestra Galaxia.
Ahora, con la misma avaricia en las cuentas, otorgaremos que serán necesarias 60 galaxias de media, para que, en alguna de ellas, podamos encontrar un planeta con similares características y con la misma fortuna al que nosotros disfrutamos. De ser ese el cálculo correcto, existirá una Tierra habitada por “seres conscientes” cada 15 millones de millones de Soles.
Más números, modernas observaciones del espacio concluyen que la cantidad estimada de Galaxias en el Universo está entre uno y dos billones -con b- de ellas. Para abreviar, dejaremos la cantidad en billón y medio. Teniendo en cuenta que ya hemos aventurado, siendo muy tacaños, en dejar sentado que serán necesarias 60 Galaxias de media para que, al menos en una de ellas, exista un planeta que al igual que la Tierra esté habitado seres “conscientes”, es evidente que para saber cuántos de estos planetas habrá en el Universo bastará con dividir el número total de Galaxias por el número de ellas que hemos aceptado como necesario para encontrar otro planeta con las bienaventuranzas del nuestro, o sea, la siguiente operación, expresada en números, (1.500.000.000.000/ 60).
Como resultado de tal operación deberemos concluir que como mínimo hay en nuestro Universo veinticinco mil millones de planetas por los cuales, al igual que por el nuestro, debe ser cierto que corretearan “seres conscientes” como nosotros que, por más que sean física y biológicamente muy distintos, tendrán ocupada su mente meditando sobre asuntos similares a los que, de vez en cuando, entretienen nuestros pensamientos.
Confesaré por fin que he hecho trampa y he usado los números a conveniencia, aunque siempre contando a la baja, pues soy dado a creer que un cálculo real daría un resultado muchísimo mayor. Por eso creo necesario declarar que, no sé por qué extraña razón, me encanta el número al que, fabulando, les he conducido: “veinticinco mil millones”… Me suena redondo.

La Creación (II)

DEL MUNDO, EL OTRO LADO

Miro con temor la impoluta hoja
¿ cómo acabaré con su virginidad?
¿ qué letras serán que digan la verdad?
verme tan incapaz, mucho me enoja

¿Cómo imaginarse algo de la nada?
algo, además, que sea tan inmenso
si tratas de pensar un Universo
¡ querer algo entender, es ansia vana!

Deberemos meditar ¿que es el tiempo?
no se puede ver, es inaprensible
parecerá necio, más creo factible
solo sea constatar el movimiento

Pues es presentimiento poderoso
que no habrá tiempo, si no se mueve nada
más… partícula no hay que este parada
e incierto es, que alguna esté en reposo
Esa piedra, que inmóvil nos parece
descansando al borde del tranquilo lago
más de su interior, el dueño es Vulcano
y en vital movimiento permanece
Gira el electrón, tal está ordenado
en un trabajo extraño, que estremece
pues lleva al compañero de la mano
observando el misterio que aparece:
La feroz lucha de la fuerza fuerte
en tener cada núcleo concertado
e igual la tenaz débil, que a su lado
emplea con los quarks fuerza prudente

Pues gasta aquel pedrusco, abandonado
de energía, cantidad tan inclemente
cambiando cada instante… en diferente
mientras reposa en el tranquilo lago

Si apenas el que un canto malhadado
para existir requiere tanto esfuerzo
¿cuánto podrá exigir el Universo
cuyo tamaño es tan desmesurado?
¿Cuánto amor, cuánta energía en un momento?
imposible es poder imaginarlo
aún más… pensar que se usó para crearlo
un instante ridículo de tiempo
Demostrado está, que se mueve todo
y es seguro, que fluye eterno el Tiempo
extraño, y más extraño el pensamiento
de construir el Universo de este modo

Porque sumando tan pequeñas partes
por su tamaño, muy cerca de la nada
tal fue el poder de la fuerza insuflada
que bastó, para crearlo, ese instante
Enorme Amor el que unió las piezas
de un Universo que nació…. deseado
¿para que un Dios le quiere a su lado?
será imposible que entre en mi cabeza
Por cierto tengo… estar sobrepasado
sin entender de mi naturaleza
no esperaré, de la razón, promesa
que pueda ver del mundo, el otro lado
Mi estupidez no llegará más lejos
ni escribiré más, de lo que nada sé
pero debo decir, tampoco admitiré
que algunos, sobre Dios… me den consejos.

 

La Creación

 

       ( I )            UN REMEDO DE COSMOGONÍA

                          Extrañamente cierta

 

   La más antigua de las grandes obras literarias que ha llegado hasta nosotros es el poema babilónico conocido como “La epopeya de Gilgamésh”. En él Utnapistím, confiesa al héroe del relato, su descendiente Gilgamésh, cómo fue admitido al “Consorcio de los Dioses” después de salvarse del diluvio en el arca que el dios Ea le ordenó construir. Utnapistím debió sentir un asombro infinito cuando se le permitió ver por primera vez -no en vano era Dios, por más  que novato- como con tan pocos mimbres sus asociados habían creado un Universo  tan enorme y tan complejo. Le explicaron que solamente necesitaron unas cuantas gotas de energía, una y varia, que sabiamente manejada bastaron para hacer surgir esta “aparente” realidad. Hoy los “protodioses” de la ciencia, tratan de explicar el misterio y hablan de unas cuerdas increíblemente pequeñas vibrando en once dimensiones diferentes. En un abstruso lenguaje matemático, que solo entienden, a medias, los iniciados,  creen ver con claridad estas casi poéticas cuerdas. ¿Será una imagen cercana a la  verdadera?.

   El asombro de Utnapistím no dejaba de crecer cuando el Gerente del consorcio le fue explicando, uno por uno, lo que se hizo  en cada uno de los departamentos de la “fábrica”, donde se planeó y construyó este Universo.

   El primer lugar que visitaron fue el negociado del Tiempo, allí pudo ver con claridad como el Dios que los griegos llamaron Cronos descansaba vigilando impasible, plácidamente recostado, el interminable suceder de los ínfimos “cuantos” de tiempo, individuales pero juntos, cual fuese una larguísima fila de soldados que nunca acabara. Le aclaró el Gerente, que estos “soldados” debían caminar siempre en la misma dirección y que si algún imposible azar pudiera cambiarles de sentido,  todo lo que existe desaparecería como una pinchada pompa de jabón. Aseguró que para construir tan vasto Universo habían tardado un tiempo aproximado de 10-30 s. esto es: 0,0000000000000000000000000000001 segundos. Verdaderamente es una pequeña fracción, aseguró, pero nos fue suficiente porque podíamos ralentizar el paso de cada “soldado” tanto como fuese necesario. Después la explicación se deslizó por la infinidad de vericuetos  que tienen relación con esa extraña cosa que  llamamos Tiempo.

     Dando por terminada la visita al departamento del Tiempo, el  Gerente del consorcio llevó a Utnapistin  hasta el siguiente negociado intitulado  “Cosas Grandes y Control de Resultados” . Deberás entender, le dijo, que el mundo que hemos construido es inconcebiblemente grande y de igual manera, enormemente vacío. Según han descubierto los “protodioses” de la astronomía, solo el 4% del universo está conformado por “materia” “real”, pero, sin embargo, la materia que podemos ver o tocar y de la que estamos hechos,- estrellas, planetas, satélites, asteroides…-, apenas llega al 1% del total. Entiende ,aseveró, que si te hemos admitido en este consorcio, es por ser el Dios de uno de los pocos lugares en los que existe tan enorme concentración de energía, un lugar verdaderamente privilegiado en este Universo. Para darte una idea de tu extraordinaria suerte, la “energía oscura”, -el 73% del total de la energía del Universo-, presente en todo el volumen de tu magnifica Tierra apenas pesaría 17 miligramos, -0,017 gramos-.

   El Dios anfitrión, siguió explicando, sucintamente, como se producía energía en el interior de las estrellas, y el por qué de sus distintas clases, desde las enanas rojas hasta los agujeros negros. También explicó la necesidad que tienen todos los objetos del cielo de estar girando, alrededor de sí mismos, alrededor de otros mayores, o alrededor de centros aún mayores que no podemos ver,  pero que damos por ciertos siguiendo las explicaciones que nos dan los  “protodioses” de la astronomía.

   No quisiera abrumarte en esta primera visita con más explicaciones sobre este negociado, dijo al fin el Gerente, por lo que estimo  conveniente  visitar el despacho titulado   “Cosas Pequeñas y Grandes Misterios” porque es aquí, donde está la “piedra filosofal” de esta enorme construcción que es el Universo, pero donde todo lo que hay es increíblemente diminuto.

   Era enorme el arco que les sirvió de entrada a un gran espacio de inconcebible belleza.  En el centro de aquella especie de mágico Olimpo brillaba una extraña luz de la que Utnapistím no podía apartar la vista. Ese lugar luminoso que no puedes dejar de mirar, dijo el Gerente, es el despacho del Presidente del consorcio, donde no podemos entrar los demás socios, pero donde sabemos está celosamente guardada la razón última, el impulso primigenio responsable de la existencia de todas y cada una de las cosas. Debajo, podrás ver en aquellos anaqueles, los prototipos de los ladrillos básicos del Universo, según salieron del despacho del Presidente. En el primero están los quark, le siguen los leptones, después verás los bosones, y por último, por más que parece distraído  está el boson de Higgs que, aunque inextricablemente ligado a todo lo demás, no juega en el mismo campo, a él solo le apetece jugar en un campo paralelo, al que por eso llamamos “campo de Higgs.           

     Aprobados que fueron los prototipos de “ladrillos básicos”, estos se produjeron en cantidades tan  inimaginables que, en la ínfima fracción de segundo de la que hablamos antes,  fueron suficientes para conformar todo el Universo. Pero para que la obra se pusiera en marcha fue necesario que los “ladrillos” se asociaran. El resultado lo puedes ver en aquella vitrina: es un muestrario de lo que en tu Tierra llaman “átomos”, -también están sus “antis”-, de los que allí puedes ver en todas las formas que existen. Comprobarás que  todos presentan  un núcleo rodeado de una o varias capas de electrones, y también verás que, en realidad, solo son un inmenso vacío. Te hablaré, continuó, de un átomo concreto para intentar explicarlo de la mejor manera posible. El núcleo del átomo del “carbono 12” contiene             -6 protones más 6 neutrones- pero es  muy pequeño, apenas ocupa “una millonésima de mil millonésima” de todo su volumen. O sea, si suponemos que el núcleo del carbono tuviera 1 metro de diámetro, los electrones de la capa más externa, -con la masa de una mini cabeza de alfiler-, estarían a 100  kilómetros del núcleo. El resto del volumen del átomo está vacío.

   Los electrones del carbono, al igual que en los demás elementos, solo pueden moverse en órbitas bien definidas pues solo existen esos caminos donde pueden “existir” y por donde pueden moverse. Más sorprendente, los electrones pueden,-y lo hacen-, desplazarse entre las distintas órbitas desapareciendo de una y apareciendo instantáneamente en otra “sin visitar, -pasar por-, ningún espacio intermedio”. Otra más de electrones, al parecer se guían por el “principio de incertidumbre” esto es: podremos saber dónde está el electrón y podremos saber que camino lleva, pero jamás podremos saber las dos cosas a la vez y por muy extraño que parezca, jamás se podrá saber puesto que este hecho es “una propiedad inmutable de la naturaleza”…Podría, Utnapistím, seguir durante muchas horas contando extrañas y maravillosas propiedades de los átomos, como que, en la práctica, son “eternos”, pero creo es llegada la hora de visitar el siguiente negociado.

   Como podrás ver, querido Utnapistím, estamos a las puertas del departamento “De la Vida”, aunque quizás deberíamos visitar antes el negociado “Del  Amor”, que es sin dudar el más importante de todos, pues sin él no existiría nada y mucho menos la vida, por lo que quizás me vea obligado a referirme a él a lo largo de esta visita. Sigamos no obstante este orden y entremos al asombro en el misterioso a la vez que increíble mundo de la vida.

   En tu nueva condición de dios podrás ver como cuando se formó la Tierra con alguno de los restos que dejó la  explosión de la supernova de la que, básicamente, procede, era un planeta absolutamente estéril. Como en los miles y miles de millones de planetas que, en el Universo, albergan vida, y sobre todo en los muchos   que albergan vida “inteligente”, su nacimiento y conservación ha sido un largo, a la vez que sinuoso, camino del que no te quiero hablar en esta primera visita. Sin embargo es preciso hacerlo del instante sorprendente y mágico en que el mundo inorgánico despertó de su sueño para alcanzar la vida. Creo será bueno contarte la leyenda que narran los más antiguos Dioses de cómo ocurrió el milagro.

   Como si fuese de un “guateque” humano, en un poco apacible rincón del primitivo ardiente lago, se reunieron aminoácidos, proteínas, además de otras varias sustancias. Llegó  al lugar un rústico y torpe A. D. N. en busca de poder relacionarse con alguna de aquellas sustancias. Inesperadamente se vio  envuelto, con ellas,  por una misteriosa túnica o membrana, salida de no se sabe dónde, que les rodeó dejándoles prisioneros. Aún virgen, el inmaduro A. D. N. deseando emparejarse, persiguió a todas y cada de las sustancias atrapadas por la inoportuna membrana hasta que, al fin, una de las proteínas, seguramente excitada por el juvenil ardor del A. D. N., deseando duplicarse  decidió yacer con él. Entonces ocurrió el milagro,  no fue solo la proteína complaciente la que se duplicó, mágicamente, fue toda la bolsita la que se repitió a sí misma, y fue así que, por primera vez, palpitó la vida. Después como poseída por un  demoníaco furor no ha dejado de multiplicarse hasta hacerse dueña de toda la Tierra.

   Cuentan muchos “protodioses” de la biología que este suceso solo se ha producido una sola vez en la historia de la Tierra, y que por eso todos los seres vivos son herederos de aquel único e increíble truco genético.

   Por más que te noto  cansado  Utnapistím, le dijo el Gerente, nos es necesario terminar esta primera visita general, por lo que es imprescindible entrar en el negociado “Del Amor”.

   Los humanos generalmente se refieren al término “amor” como expresión  de un “sentimiento de intensa atracción emocional y/o sexual” constriñendo, en un exceso más que ridículo, el uso de tan hermosa palabra. El Amor tal como salió de la oficina del “Presidente” del consorcio al mismo tiempo que los primigenios y elementales “ladrillos de la vida” -quarks…etc- podría definirse como “atracción irresistible entre los distintos, generalmente opuestos” y es la argamasa esencial con la que se construyó, y aún se mantiene, el Universo.

   Después del “big bang”, en el inconcebible plasma en expansión que le siguió, ya actuaba el Amor. ¿Qué, si no fuera esta fuerza, fue capaz de coordinar un racimo de “filamentos” para que vibrando en once dimensiones diferentes pudieran construir un electrón, un quarks, o todas y cada una de las demás partículas básicas.

   En el mundo que ya hemos ido conociendo vemos actuar continuamente esa “atracción irresistible entre los distintos”. Según su radio de influencia sea, en el núcleo de átomo, donde es decisiva su participación en mantener las amistades entre los “ladrillos básicos” y   entre otras cosas, para definir las relaciones casi incestuosas entre los bosones W y Z. A esta expresión del “amor” la llamamos “fuerza nuclear débil”. La “fuerza nuclear  fuerte”, es al menos un millón de millones de veces más fuerte que la anterior, y su deber es conseguir que varios protones, que se odian entre sí, puedan convivir en él núcleo atómico, eso sí, intercalando neutrones entre ellos. Para mantener la paz en tan estrecho barrio necesita toda la fuerza que señalamos antes. La tercera fuerza  que debemos mencionar es el “electromagnetismo”, de todos conocida, por lo  que no necesita de más explicación, solo indicar la evidencia de que deja sentir su poder hasta distancias bastante  lejanas.

    Y por último, la “gravedad”. ¿En qué consiste?, nadie lo sabe, pero  sabemos no solo  que existe, sino que está en todas partes. Aunque se considera la más débil, es muy extraña una fuerza que consigue mantener “pegados” a nuestro planeta todas las cosas que conocemos, de igual manera que obliga a la misma Tierra a no separarse de su Sol, del que está tan lejana. ¿Qué voluntad subyace bajo esa necesidad de estar juntos?. No puede ser otra que esa argamasa infiltrada por el Creador desde el inicio del Tiempo y por más que la llamemos, a nuestra conveniencia, de cualquier otra manera según donde actúe solo hay una palabra que la defina correctamente

   Estamos muy seguros de saber cómo actúa y que hace esa “atracción entre los distintos” en los diversos escenarios pero, ¿”Que Es”…. ¿”Qué es esa “Voluntad” de estar juntos”?, aún más….¿”Por Qué”?, está claro, porque es indispensable para que existan las cosas, pero ¿”Por Qué”?… A toda esa “argamasa primigenia” que es racionalmente inexplicable, no existe en lengua castellana otra palabra más adecuada en definirla que “AMOR”.

   Si abandonamos el mundo de lo inorgánico para entrar en el de los seres vivos la atracción de que hablamos se manifiesta con la misma evidencia. No bien  palpitó por primera vez la bolsita de marras, se multiplicó en cantidades asombrosas. Ni siquiera nosotros sabemos bien de donde tomaban energía para subsistir, pero sabemos que una vez pasados algunos cientos de millones de años, aprendieron que podían vivir del hidrógeno del agua que “devoraban” con fruición con el único problema que el desecho de esos “almuerzos” era un gas muy peligroso que llamamos “oxigeno”. De igual manera que les pasará también los humanos de hoy, fue que la basura que producían para poder vivir acabó por matarlas, pues para ellas el oxigeno actuaba como infalible veneno.

   En los siguientes dos mil millones de años esos sencillos seres, actuados por el “Amor”, aprendieron a convivir y muchos se agrupaban en sencillas estructuras, una especie de enormes coliflores de las que apenas quedan y a las que se les da por nombre “estromatolitos”.

   Pasado este largo tiempo un día sucedió un hecho extraordinario que cambió la ” vida” para siempre. En un lago, ennoblecido por la hermosa luz de una esplendida mañana, sucedió que una bacteria no pudo reprimir más el ardoroso deseo, penetró la membrana de su compañera y llena de amor se acurrucó en su interior. Había nacido la primera célula “eucariota”, esto es, con núcleo. A las dos les pareció bien esta unión pues les hacía  sentir una vida más plena y decidieron que así sería su futuro. Casi todas las demás quisieron seguir la nueva moda.

   Conocemos bien el resto de la historia, “ese deseo irrefrenable de unir los distintos” consiguió primero que algunas de esas células  se agruparan, después que estas agrupaciones se asociaran entre ellas…y así, siempre protegidos por ese fondo general de “amor”, hasta llegar a cualquiera de estos seres que conocemos, desde el más simple de los hongos al más complejo de los árboles, desde el más mísero de los insectos al más grandioso de los mamíferos.

   Esa misma fuerza impele a estos seres a seguir uniéndose para volver a formar otra entidad superior, primero aprenden a vivir en pequeñas o grandes manadas para finalizar en organismos mucho más complejos. Un vivo ejemplo son las ciudades de insectos, tales como  las de las abejas o las de  los termes donde lo que  verdaderamente importa es la colmena o el termitero, y donde los insectos, perdida su individualidad, apenas son una pieza de la portentosa  maquinaria colectiva, cumpliendo ciegamente con el trabajo encomendado, en la confianza de que los demás hagan igual. Bastará que una sola de las partes no haga ese trabajo y la insectil ciudad se vendrá abajo. En los humanos llamamos este proceso “enfermedad”

  Parecería que en los termes más evolucionados el proceso está bastante cerca del final, que en las abejas se acerca al ecuador, mientras en los humanos apenas ha iniciado su camino.

   Hasta aquí el “macarrónico” relato de una Cosmogonía contada con alguno de los conocimientos que hoy parece poseer el ser humano. Narración que quizás nace con el mismo “macarronismo” que las demás que han sido y a las que debiera sustituir.

   ¿Qué es una Cosmogonía?. Por mucho que se tenga una idea cierta de lo que significa cualquier termino no siempre es fácil encontrar las palabras exactas en describirlo. Correteando en la “red” encontré esta definición de Cosmogonía: “Es una narración mítica que pretende dar respuesta al origen del Universo y de la propia humanidad”. Mejor imposible.

   Los fundadores de todas las religiones arman la descripción de su mundo de acuerdo con los conocimientos de su época. Si la Tierra es tan enorme que se podía caminar meses o años sin encontrar su final era lógico pensar que ella misma era el centro del Universo. El Sol, por más que lejano, no podría ser otra cosa que una gran bola de fuego, enorme pero mucho más pequeña que nuestra Tierra, puesta por el Dios del que hablemos para calentarnos los días. La Luna apenas una luz para alumbrar las noches aparte de, con sus fases, poder contar el tiempo, las estrellas unos hermosos lucerillos para embellecer el cielo… Lo verdaderamente importante éramos nosotros y la Tierra que ese Dios puso para nuestro disfrute. Si los hombres más observadores habían descubierto conchas y esqueletos de seres marinos en las más altas montañas, está claro que hubo un Diluvio que llevó el agua hasta esas alturas pues sería necio pensar que las enormes montañas fueron un fondo marino “obligado” a levantarse por la presión producida al chocar las “placas terrestres”. Es curioso ver cómo la generalidad cree a pies juntillas la existencia de tal “diluvio”. Recuerdo no tener más de 10 o 12 años cuando me preguntaba a donde podría haber ido a parar tal cantidad de agua para que se recuperara el nivel normal de los mares. Será bueno resaltar que el monte Ararat se eleva hasta 5150 sobre el nivel del mar. Sin embargo, aún hoy día, siguen poniéndose en marcha expediciones para encontrar los restos de la mítica arca…- de Gilgamés o de Noé-.

   No parece el momento de meditar sobre las historias  con que se envuelven los hechos principales de cada una de las cosmogonías existentes, tan similares y tan distintas entre ellas, pero sí de preguntarnos como las pergeñaríamos en la actualidad.

   Puesto que el sentimiento religioso, estimulado, -en todas las razas y credos-, desde la más tierna infancia es probable que forme parte de nosotros mismos para siempre, parece inevitable hacernos la siguiente pregunta:

    ¿Cómo contaríamos una Cosmogonía más real basada en nuestros actuales  conocimientos?… 

  

  

  

  

Soles nocturnos

Cuando tocan a mi puerta alguno de esos nocturnos ataques de nostalgia que, cada vez con más frecuencia, me atosigan, suelo salir a la terraza de mi casa.
Esto es lo que suelo ver casi siempre:

De mi tierra tengo el cielo
tachonado con estrellas
hacen la noche más bella
elevando el alma en vuelo

Porque esos nocturnos soles
que están en la lejanía
son transportes de alegría
para alejar los temores

Cielo hermoso el de Canarias
pero el de Güímar primero
por eso mandó el Supremo
colocar tan cerca a Izaña
para observar, vaya hazaña
las estrellas de mi cielo

Un sucedido

Voy a intentar contarles la “verdadera historia de un sucedido”, de ella me dio noticia un amigo en el que, casi siempre, yo confío. Por eso sé que fue un hecho cierto, ¡lo juro por Odín que fue testigo!

Erase una ciudad no muy lejana
donde un anciano medita a su pesar
en un banco sentado, después de andar
por donde a su perro daba en gana

Clarea en la plaza del Ayuntamiento
son dos funcionarios….más adelantados
que fuerte aporrean, con golpes sonados
… pero no abre la puerta del convento

Más golpes… cerrado sigue el caserón
les dice el anciano socarrón y pillo
debéis de gritar… ¡aaaah los del castillo!
quizás… más tenemos otra solución

Pues que parece mágica esta puerta
necesario es usar de mágica poción
conveniente será traer a colación
a un tal Alí Baba y a sus cuarenta

No bien dicho el mágico conjuro
y abriéronse las puertas del lugar
turbado, el viejo no supo que pensar
pero que fue cierto…¡eso lo juro!

¿creer o no creer?

( IV ) El DIOS DE LOS TERMES

¿Fue un Creador quien parió el Universo?
¿de toda criatura Padre verdadero?
¿las amará por el mismo rasero
o será un dios de proceder perverso?

Pues si él creó la tierra, el sol y el viento
si toda criatura está bajo su manto
¿por qué solo al “hombre” donó el encanto
de regalarse con su conocimiento?

¿Desheredó dios todo ser “inferior”?
¿por qué a nosotros donó tal privilegio?
¿más bien será que fuera nuestro ingenio
quien se inventara tal supremo actor?

Muy anteriores, muchos cientos de veces
con castas diferentes bien tramadas
¿los “civilizados” termes ya pensaban
culpar a un dios de goces o reveses?

¿Qué señales les mandó el Universo
que algo superior se hizo necesario?
porque a nosotros bastó un visionario
mirando alguna noche al firmamento

¿Y ellos?… Si el sol les calentaba el termitero
¿ tal vez pensaron, un dios les bendecía?
cuando ateridos por una noche fría
¿ se imaginaron algún “demonio” artero?

Si extrañas voces llegaban bajo tierra
¿tal vez creyeron en dioses diferentes?
¿ tendrían por igual a las hienas rientes
que al león fiero cuyo rugido aterra ?

¿Un estremecimiento del supremo
pensarían del pisar del elefante?
¿tuvieron conclusión tan delirante?
¿le oraron como un dios por tal extremo?

¿Creyeron en Venus primorosas
escuchando el ronroneo delicado
de un salvaje gato enamorado
y les rindieron culto como a diosas?

Tal vez fue belicoso dios guerrero
arrasando al que creía diferente
quien poseído de fervor inclemente
brutal, les mato el dios… también el credo

¿Les hará su dios seres solidarios
repartiendo todo a iguales partes
amar a los demás por estandarte
por más que se les tilden de gregarios?

Dentro de su encierro subterráneo
a una fatal ceguera condenados
del resto del mundo tan aislados
¿soñaron algún dios?… es muy extraño

Más…¿ qué pensar del bípedo infatuado
que procede de forma aún más extraña?
¿por qué matamos, crueles, sin entrañas?
si lo manda un dios…. es dios malvado

Fuera por volcán o vendaval recio
cuando le ofrecían sangre de inocentes
más como se hizo insufrible a las mentes
mejor les fue pedir… limosna y rezo

Debemos pensar,- en argucia indecente-
que ese dinero nos dará su aprecio
pues parecerá que somos los buenos
cuando ayudemos a los indigentes
después, con sus almas, nos lo cobraremos
luego de cargarles pingues intereses

Si llegó la noche siendo mediodía
¡es cosas de brujas, es un mal presagio
debemos quemarlas, es lo necesario!
–pienso así librarme de algunas arpías
se dijo el profeta-… luego fue incendiario
…es tan solo un eclipse, dirían hoy día

Nuestro dios guerrero debe ser cruel
acabar con todos nuestros enemigos
mostrar por qué somos el pueblo elegido
las derrotas de otros serán nuestra miel
reír e ignorar que los que ya vencidos
tendrán sentimientos bajo de su piel

Un peligro acecha que habrá que salvar
son quienes desnudan nuestra falsedad
y de la fe cuentan toda iniquidad
por ser los que hablan en vez de callar
deberán sufrir de triste orfandad
después como a Bruno, habrá que quemar

A ellos mandaremos hordas de creyentes
que les arrebaten el derecho a pensar
¿pues qué espera el “hombre” de la libertad?
hay que poseer el control de sus mentes
¿qué importa que sea mentira o verdad?
tener el poder… nos es suficiente

…….¿Porque averiguar de los diferentes?
si pensaron en dios, ¿en qué dios sería?
más si lo soñaron, ¿de qué les valdría
llenar el cerebro de ideas dementes?….
……………
…….¡del fútil intento se hará necesario
obtener al menos algún corolario!

Tal como los termes, demasiado ciegos
persiguiendo siempre, cual locos de atar
ese sol que alumbre nuestra soledad
para unir del alma, los últimos pliegos
y llenar la vida con ansias de amar
…solo así obtendremos… la inmortalidad